
Poeta, periodista e ilustrador
Fernando Ramírez Suárez fue un poeta aruquense vinculado a Poesía Canaria Última, cofundador de la colección Tagoro y periodista del Diario de Las Palmas.
Poeta, periodista e ilustrador · 1932–2010

Poeta, periodista e ilustrador
Fernando Ramírez Suárez fue un poeta aruquense vinculado a Poesía Canaria Última, cofundador de la colección Tagoro y periodista del Diario de Las Palmas.
Fernando Ramírez Suárez nació en Arucas el 29 de diciembre de 1932 y desarrolló una trayectoria que cruza poesía, edición, prensa, diseño gráfico, ilustración y pintura. Su perfil no encaja en una sola etiqueta: fue poeta de la generación de Poesía Canaria Última, editor de una colección decisiva para la literatura insular y trabajador de periódico en casi todos los oficios de la redacción impresa. Esa mezcla explica que su legado se lea tanto en libros como en suplementos, maquetas, carteles y proyectos de recuperación cultural.
Su entrada pública en la poesía se produjo en el entorno cultural aruquense. En 1962 obtuvo la Flor de Oro en los primeros Juegos Florales de Arucas con Salmodia de la piedra, un reconocimiento que lo puso en contacto con Lázaro Santana. Un año después, ambos fundaron y codirigieron Tagoro, colección literaria que publicó alrededor de una veintena de títulos. Tagoro no fue solo una plataforma para autores jóvenes: también recuperó parte de la obra de modernistas canarios como Alonso Quesada y Domingo Rivero, convertidos en referencias para el grupo que se estaba formando en Gran Canaria.
En esa colección aparecieron dos de sus libros fundamentales: Mar que yace, publicado en 1964, y La piedra y el recuerdo, publicado en 1966. Ese mismo año Tagoro editó Homenaje a Domingo Rivero, volumen que incluyó el poema Aún tañe la campana de Fernando Ramírez. También en 1966 se publicó la antología Poesía Canaria Última, en la colección San Borondón de Ediciones El Museo Canario, que acabó dando nombre al grupo poético con el que se le identifica. Su poesía quedó vinculada a una generación de los años sesenta que buscó una voz propia entre memoria insular, experimentación formal y diálogo con tradiciones anteriores.
Su obra posterior siguió un camino menos lineal que el de otros autores. En busca de mi barco obtuvo en 1968 el segundo premio Antonio de Viana, convocado por el Aula de Cultura del Cabildo Insular de Tenerife, pero no se publicó entonces. Mujer sentada recibió en 1976 el segundo premio Tomás Morales, certamen de la Casa de Colón del Cabildo Insular de Gran Canaria, y tampoco llegó a circular en libro en aquel momento. BienMeSabe enumera además esos títulos dentro de su producción junto a Mar que yace y La piedra y el recuerdo, y ParaFernando subraya que varias piezas premiadas permanecieron inéditas durante décadas.
En paralelo, Ramírez mantuvo una actividad constante en el periodismo cultural. Coordinó El séptimo día, suplemento literario de El Eco de Canarias, entre 1966 y 1968, y más tarde Cartel, suplemento de Diario de Las Palmas. Desde 1968 trabajó en Diario de Las Palmas, periódico en el que desarrolló durante tres décadas tareas muy distintas: maquetador, ilustrador, redactor de mesa y, ya con más de cincuenta años, redactor de calle. La Provincia recuerda que se ocupó, entre otras materias, de informaciones relacionadas con el Cabildo de Gran Canaria y que antes había pasado por El Eco de Canarias.
Su relación con el periódico fue también una relación con la imagen. Sus compañeros destacaron su manera artesanal de componer páginas cuando la tecnología digital aún no formaba parte del trabajo diario: contaba espacios, líneas y posibilidades de cada página con un criterio visual muy personal. Esa sensibilidad aparece asimismo en su faceta de ilustrador, pintor y cartelista. Participó en concursos de carteles del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria y ganó el de 1983 con una obra recordada por su colorido y expresividad; también concurrió a certámenes del Carnaval de Arucas. La Provincia lo presenta, en su obituario, como un artista que encontró en la poesía y en la pintura otros campos para expresar esa sensibilidad.
A finales de los años setenta, su presencia pública como poeta se redujo de forma notable. ParaFernando vincula ese silencio a su entrega a la vida familiar y profesional, especialmente al trabajo periodístico en Diario de Las Palmas. Sin embargo, no desapareció del todo del ámbito literario: desde 1999 volvió a tener una presencia reconocible en Arucas como miembro permanente del jurado del Premio de Poesía Pedro Marcelino Quintana y colaborador de la Tertulia P. Marcelino Quintana. Esa reaparición conectó su obra de los sesenta con nuevas actividades de memoria poética local.
En 2009, pocos meses antes de su fallecimiento, reunió su obra publicada e inédita en Obra poética, edición de TEPEMARQUIA reordenada por el propio autor e ilustrada con dibujos originales suyos. Tras su muerte, el proyecto Para Fernando y la publicación póstuma de Piedras ceniza ampliaron esa recuperación. Piedras ceniza incorporó poemas inéditos de los años sesenta a comienzos de los ochenta y materiales como Mapa búico de Arucas, proyecto narrativo de raíz mitológica ligado a su ciudad natal. Fernando Ramírez falleció en Las Palmas de Gran Canaria el 19 de marzo de 2010; su figura queda como una referencia discreta pero central de la poesía canaria de los sesenta, de la edición literaria independiente y del periodismo cultural grancanario.