El silencio poético de Saulo Torón: una decisión marcada por la historia
Uno de los aspectos más fascinantes de la vida y obra de Saulo Torón es su prolongado silencio público como poeta, un fenómeno que ha intrigado a críticos y lectores durante décadas. Este silencio, lejos de ser simplemente una retirada personal, refleja una compleja red de razones íntimas, políticas y generacionales que marcaron la trayectoria del poeta teldense y su relación con la literatura canaria1.
Un silencio que habla
Tras la publicación de sus tres primeros libros —Las monedas de cobre (1919), El caracol encantado (1926) y Canciones de la orilla (1932)—, Saulo Torón optó por un retiro de la vida pública literaria que se prolongó durante más de treinta años. No fue hasta 1963, con Frente al muro, que el poeta volvió a publicar, ya en la madurez de su vida. ¿Qué motivó este silencio tan prolongado?
Razones personales y políticas
En entrevistas y testimonios recogidos por sus contemporáneos y familiares, Torón atribuyó su silencio a varias causas: la muerte de sus grandes amigos y compañeros de generación (como Tomás Morales y Alonso Quesada), el inicio de una vida familiar más recogida tras su matrimonio en 1936, y, sobre todo, el impacto de la Guerra Civil y la dictadura franquista. El propio poeta confesó a Alfonso Armas: “No, no, Alfonso, yo no publico un verso mientras este general nos siga ahogando”1.
Este rechazo a publicar durante la dictadura revela una postura ética y política que va más allá del simple retraimiento. Torón, profundamente afectado por la pérdida de la libertad y la represión cultural, eligió el silencio como forma de resistencia y preservación de la pureza de la palabra: “Palabra honrada y pobre / Que dice reza o canta, / Según el sentimiento que la anime, / Pero que no se vende ni se mancha.”1
El silencio como intimidad y refugio
A este contexto político se suma la dimensión íntima del poeta. Saulo Torón era conocido por su timidez y su apego a la vida familiar y local. Su casa se convirtió en un refugio cultural, un espacio de libertad donde se reunían jóvenes poetas y músicos, lejos del bullicio público y de la censura. Así, el silencio público no significó el abandono de la creación, sino un cambio de escenario: la poesía seguía viva, pero resguardada en la intimidad.
Un legado de resistencia
El silencio de Saulo Torón no fue un vacío, sino una forma de resistencia y fidelidad a sus principios. Su decisión de no publicar durante la dictadura, su apego a la intimidad y su profundo sentido ético, lo convierten en una figura singular de la literatura canaria. Cuando finalmente regresó a la publicación, lo hizo con una voz renovada, capaz de transformar la experiencia del silencio en poesía.
La historia de este silencio nos invita a reflexionar sobre el poder de la palabra, la dignidad del creador y la relación entre literatura y libertad. Saulo Torón, desde su aparente retiro, nos legó una lección de integridad y compromiso que sigue resonando en la memoria cultural de Canarias.
