La influencia portuguesa en el léxico gomero: el caso de 'igiada' y otros términos - Lengua
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La historia lingüística de las Islas Canarias está marcada por un intenso contacto con otras lenguas, especialmente el portugués, cuya huella es particularmente visible en el vocabulario tradicional de La Gomera. Encarnación Tabares Plasencia, en su obra Vocabulario tradicional de La Gomera II, documenta numerosos ejemplos de canarismos de origen portugués, que han sido adaptados fonética y semánticamente al habla gomera[1].

Uno de los casos más ilustrativos es el término ‘igiada’, que en el Valle Gran Rey designa el ‘sereno de la noche’ o rocío. Este vocablo proviene del portugués geada, que significa ‘escarcha’ o ‘rocío helado’, y deriva a su vez del latín gelata. En La Gomera, ‘igiada’ ha experimentado una adaptación fonética (con cierre de la primera vocal y aspiración de la consonante inicial), así como un cambio semántico, ya que en el contexto insular el rocío nunca es congelado, sino simplemente húmedo. Además, existe la variante ‘agiada’, más común en el norte de la isla, que significa ‘frío intenso’, mostrando cómo un mismo origen puede diversificarse según la zona y las condiciones climáticas[1].

Este fenómeno no es aislado. Otros ejemplos destacados son ‘hama’, que en La Gomera designa una pequeña red de pesca y proviene del portugués hamus (‘anzuelo’), y ‘hojame’, término para la hojarasca, derivado del portugués folhame. En ambos casos, la adaptación fonética (aspiración de la h-, cambio de género) y la especialización semántica son evidentes. Por ejemplo, ‘hama’ pasó de significar ‘anzuelo’ a ‘pequeña red’, mientras que ‘hojame’ se refiere tanto a las hojas caídas como a los restos de la cosecha de maíz[1].

La presencia de estos portuguesismos en el léxico gomero se explica por la intensa relación histórica entre Canarias y Portugal, especialmente durante los siglos XV y XVI, cuando comerciantes, colonos y marineros portugueses dejaron una profunda impronta en la vida cotidiana y la lengua de las islas. En La Gomera, estos préstamos han sobrevivido y evolucionado, a veces adquiriendo significados nuevos o restringidos a contextos muy locales.

El estudio de estos términos revela no solo la riqueza del habla gomera, sino también la capacidad de la lengua para integrar y transformar elementos foráneos. Palabras como ‘igiada’, ‘hama’ y ‘hojame’ son testimonio vivo de un pasado de contacto y mestizaje, y constituyen un patrimonio lingüístico que merece ser conocido y valorado.

Fuentes