La singularidad de la historiografía canaria: de las crónicas a la microhistoria - Historia
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La singularidad de la historiografía canaria: de las crónicas a la microhistoria

La historia de Canarias, como la de otros archipiélagos atlánticos, ha sido objeto de un tratamiento particular desde sus primeras crónicas hasta las metodologías más modernas. Esta evolución historiográfica es reflejo de la compleja identidad insular, marcada por el aislamiento, la fragmentación territorial y la interacción constante con el exterior[^lobo-cabrera-historia-islas-canarias-y-madeira-2004].

De las crónicas de conquista a la síntesis ilustrada

La primera fase de la historiografía canaria se inicia con la llegada de los europeos y la elaboración de crónicas y relatos de navegantes y viajeros. Estas fuentes, aunque abundantes en detalles, presentan la visión del vencedor, adaptando las instituciones y la economía a sus propios esquemas mentales. Destacan obras como la crónica atribuida a Bocaccio, las descripciones de Cadamosto y, sobre todo, la monumental “Historia de Canarias” de José de Viera y Clavijo, considerada una síntesis clásica y base indispensable para el estudio del pasado isleño[^lobo-cabrera-historia-islas-canarias-y-madeira-2004].

Romanticismo, positivismo y laicismo

Durante el siglo XIX, la historiografía canaria experimenta una etapa romántica, centrada en la recopilación de documentos y hallazgos arqueológicos, aunque con un enfoque más coleccionista que analítico. Posteriormente, surge una corriente positivista y laica, representada por figuras como Agustín Millares Torres y Gregorio Chil y Naranjo, quienes introducen el rigor científico y la preocupación por las fuentes originales. Chil y Naranjo, además, impulsa los estudios antropológicos y etnográficos, sentando las bases para investigaciones futuras[^lobo-cabrera-historia-islas-canarias-y-madeira-2004].

El salto metodológico: microhistoria y comparación

En el siglo XX, la historiografía insular da un salto cualitativo gracias al impulso de instituciones como la Universidad de La Laguna y a la labor de historiadores como Elías Serra Rafols y Antonio de Bethencourt Massieu. Se fomenta el análisis comparativo con otros archipiélagos y se adoptan nuevas metodologías, como la microhistoria, que pone el foco en la vida cotidiana, las creencias, las prácticas religiosas y las conductas de pequeñas comunidades. Según L. González, la microhistoria permite entender la originalidad y la misión singular de la sociedad canaria, así como sus similitudes con otras comunidades[^lobo-cabrera-historia-islas-canarias-y-madeira-2004].

Un enfoque abierto y en constante revisión

La historiografía canaria actual se caracteriza por su apertura a nuevas corrientes y su constante revisión crítica. El estudio de Canarias ya no se limita a la documentación insular, sino que se enriquece con archivos nacionales y extranjeros, permitiendo una visión más global y comparada. Sin embargo, como señala Bethencourt Massieu, aún existen lagunas por cubrir y aspectos del pasado isleño que requieren mayor investigación[^lobo-cabrera-historia-islas-canarias-y-madeira-2004].

En definitiva, la evolución de la historiografía canaria refleja la búsqueda de una identidad propia, en diálogo permanente con el exterior y atenta a las nuevas formas de hacer historia.

Fuentes

  • Manuel Lobo Cabrera — La historia de las islas: Canarias y Madeira (2004)