Gavias y nateros: sistemas tradicionales de recogida de agua en Fuerteventura - Historia
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Historia
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Introducción

En la isla de Fuerteventura, caracterizada por su clima árido y la escasez de precipitaciones, la gestión del agua ha sido históricamente un desafío crucial para la agricultura. Dos sistemas tradicionales, las gavias y los nateros, han permitido el aprovechamiento de las aguas superficiales de escorrentía, posibilitando el cultivo en zonas donde de otro modo sería inviable[1].

Las Gavias: Técnica y Distribución

Las gavias son parcelas acondicionadas para retener el agua de escorrentía tras las lluvias. Estas parcelas deben ser planas o con una inclinación mínima para evitar la erosión y permitir que el agua quede “amansada” sobre el terreno. Se rodean de muros de tierra, llamados “caballones”, que no suelen superar el metro de altura y que pueden estar reforzados con piedra caliza para evitar su deterioro[1].

El agua entra en las gavias a través de compuertas o “torna”, y cuando la parcela se llena, se cierra la entrada y el excedente pasa a la siguiente gavia mediante un desagüe. Este sistema escalonado permite aprovechar al máximo el agua disponible. Las gavias se encuentran principalmente en los municipios de Tuineje y Antigua, donde las condiciones topográficas y la existencia de una burguesía rural favorecieron su desarrollo[1].

Nateros: Creación de Suelo Fértil

Los nateros, por su parte, son muros de piedra construidos perpendicularmente a pequeños barrancos para interceptar las riadas de agua y barro. A diferencia de las gavias, en los nateros el suelo fértil es creado por la acumulación de limos y materia orgánica arrastrados por el agua. Una vez colmatado el espacio entre el muro y la vertiente, se utiliza para el cultivo, especialmente de frutales como higueras[1].

Función Agrícola y Social

El sistema de gavias y nateros ha permitido el cultivo de cereales, leguminosas y algunos frutales resistentes a la sequía, como la higuera y el almendro. La producción se destinaba principalmente al autoabastecimiento familiar, aunque en épocas de lluvias abundantes Fuerteventura llegó a ser conocida como el “granero de Canarias”[1].

La gestión del agua en estos sistemas se basa en turnos y en la cooperación entre vecinos, siguiendo costumbres reguladas desde el siglo XVI. Cada propietario tiene derecho a construir su “caño” para desviar el agua hacia su gavia, y el uso del recurso está sujeto a normas tradicionales y legales que impiden la apropiación exclusiva del agua superficial[1].

Mantenimiento y Estado Actual

El mantenimiento de las gavias y nateros requiere un esfuerzo anual, especialmente antes de la temporada de lluvias, para reforzar los muros y limpiar los surcos. Aunque muchos de estos sistemas están en proceso de abandono debido a la crisis agraria y el éxodo rural, siguen siendo fundamentales para la recarga del acuífero y la conservación del suelo en Fuerteventura[1].

Fuentes