El auge de la botánica en Canarias: una historia de ciencia extranjera
La historia de la botánica en las Islas Canarias durante el siglo XIX y principios del XX es un claro ejemplo de cómo la ciencia extranjera contribuyó de manera decisiva al conocimiento y valorización de la naturaleza del archipiélago. Lejos de ser un fenómeno aislado, la producción científica sobre la flora canaria se inscribe en un contexto de creciente interés europeo por los recursos naturales y las condiciones únicas de las islas1.
Un crecimiento exponencial
Según la investigación de Fernando De Ory Ajamil, la producción de publicaciones botánicas sobre Canarias creció de forma sostenida desde 1800 hasta 1920. Este crecimiento se ajusta a la llamada Ley del Crecimiento Exponencial de la Ciencia, formulada por Derek J. S. Price, que indica que la cantidad de trabajos científicos tiende a duplicarse cada 10 a 15 años, salvo en periodos de crisis como la Gran Depresión de 1873-1893, que ralentizó temporalmente la actividad1.
Protagonistas extranjeros
En las primeras décadas del siglo XIX, los científicos británicos lideraron la investigación botánica en Canarias, con figuras como J. Sims, S. Edwards, J. Lindley, J. Paxton y W. J. Hooker, quienes publicaron la mayoría de los trabajos hasta 1845. Sin embargo, a partir de la década de 1860, los alemanes tomaron el relevo, destacando autores como C. Bolle, O. Simony y D. H. Christ. Los franceses, por su parte, mantuvieron una presencia constante, siendo Sabin Berthelot una figura clave tanto en botánica como en oceanografía1.
Un legado internacional
El catálogo elaborado por Per Sunding en 1973 recoge más de 1.000 títulos sobre botánica canaria publicados entre 1788 y 1973, reflejando la diversidad y riqueza de las aportaciones extranjeras. Entre 1800 y 1920, se contabilizan 281 títulos, con un notable aumento en las últimas décadas del siglo XIX y principios del XX. Este legado no solo enriqueció el conocimiento científico, sino que también posicionó a Canarias como un referente internacional en estudios de flora insular1.
Ciencia y sociedad canaria
A pesar de la abundancia de estudios extranjeros, la sociedad canaria de la época no siempre asimiló plenamente estos avances. La ciencia, en gran medida, permaneció como patrimonio de una élite intelectual y no logró penetrar profundamente en las capas populares. Sin embargo, la presencia de científicos y viajeros europeos sentó las bases para el desarrollo posterior de la investigación local y la valoración del patrimonio natural canario1.
Conclusión
El auge de la botánica en Canarias durante el siglo XIX y principios del XX es inseparable de la presencia y el trabajo de científicos extranjeros. Sus investigaciones y publicaciones no solo ampliaron el conocimiento sobre la flora del archipiélago, sino que también contribuyeron a situar a Canarias en el mapa científico internacional, mostrando la importancia de la colaboración y el intercambio cultural en la historia de la ciencia.
